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Slow life: reduce tu ritmo para vivir mejor

La sensación de falta de tiempo es un problema que comparten muchas profesiones: programadores, periodistas, vendedores… el modelo actual de negocio nos da fechas de entrega muy justas, poco tiempo para evaluar opciones y un cajón lleno de problemas secundarios a los que mirar “cuando tenga tiempo”. Vamos a asumirlo de una vez: nos pasamos la vida corriendo.

El estrés, la ansiedad, el cansancio y el agobio que sentimos en nuestro trabajo nos afectan en nuestra vida. Que acaba derivando en problemas con la pareja, poco tiempo para estar con los niños, bajas por depresión… Una serie de contratiempos que nos llevan a afirmar que, a veces, vivimos para trabajar en lugar de disfrutar trabajando.

En Codium creemos profundamente en el respeto a uno mismo y la sostenibilidad. Estas son algunas de nuestras propuestas que nos funcionan y te las compartimos para que consigas ser más feliz:

  • Ralentiza tu ritmo para ser más conscientes de lo que sucede.

  • Toma decisiones desde la consciencia y la tranquilidad que se toman mejores decisiones.

  • Ten el coraje de actuar en aquellos asuntos que son realmente importantes.

  • Aprende a decir que no.

  • Despréndete de aquello que es tóxico.

  • Disfruta del camino, no del hecho de llegar a un objetivo. El objetivo es tu ‘faro’, tu guía.

Nosotros nos dimos cuenta de que parte de la sostenibilidad partía de comprar tiempo de calidad para uno mismo. Usamos el verbo comprar no de modo baladí, sino conscientes de que es lo que hacemos. Decidimos invertir algo de dinero en nosotros: ir a ese curso, al spa, a yoga o, simplemente, pagar a un canguro para poder ir a cenar tranquilamente con tu pareja. Invertimos en nuestro bienestar. ¿Si no estás bien contigo mismo cómo puedes estar bien con los demás?

¿Si no estás bien contigo mismo cómo puedes estar bien con los demás?

Nosotros, los programadores, somos unos privilegiados. Pertenecemos a ese escaso porcentaje de trabajadores españoles que pueden dejar un proyecto, tomarse un tiempo sabático y retomar la actividad meses más tarde porque sabemos que siempre hay trabajo y que tarde o temprano encontraremos trabajo. Y aún así vemos mucha gente quemada en sus puestos de trabajo, vemos insatisfacción, frustración, desgana… y eso no nos gusta. Nosotros creemos que nuestra profesión es increíble, apasionante y divertida y que uno puede ser feliz y sentirse realizado ejerciéndola. Nuestra receta no es, lamentablemente, válida para todo el mundo, pero queremos compartirla contigo con la esperanza de dar alguna idea que te ayude a encontrar tu propia manera de ser sostenible.

Todo esto está muy bien… pero: show me the code. Aquí van algunos ejemplos prácticos de cómo conseguimos ser más sostenibles:

  • Cada día dedicamos tiempo a reflexionar cómo vamos y dónde estamos. Desde este espacio tranquilo tomamos las decisiones oportunas.

  • Decidimos vender menos tiempo. Es decir, sólo nos comprometemos a trabajar 20 o 30 horas semanales para clientes. Haciendo ésto, podemos dedicar tiempo a mejorar, reflexionar, compartir con la comunidad: a todo aquello que también creemos que es importante, nos hace felices y nos divierte.

  • Decidimos no crecer. Leer la fábula del pescador y el empresario.

  • A menudo rechazamos oportunidades de negocio que nos llegan. Somos dos y tenemos pocas balas. Seleccionamos bien en qué invertimos nuestro preciado tiempo.

  • Cada año realizamos el Zencodium: dos días donde paramos, pensamos y definimos esos faros que queremos que nos guíen en nuestro día a día.

  • Delegamos o automatizamos aquellas tareas que no son nuestro core, como podría ser nuestro asesor fiscal que lleva el papeleo empresa o una agencia que nos ayuda con la comunicación y el márketing.

Para nosotros se trata, en resumen, de intentar sacar un tiempo para cuidarse a uno mismo, ya sea en un spa o pasando un rato de calidad en el parque con la familia. Entender que hay que actuar para que las cosas cambien ya que ese ‘luego’ nunca llega.

Y para terminar, tres fórmulas simples para detectar que vives acelerado:

  • Pregúntate: ¿Soy un rana hirviendo? Si lo eres, toma conciencia y actúa.

  • Utiliza el método Steve Jobs, por la mañana mírate al espejo y pregúntate: Si hoy fuera mi último día, ¿me gustaría estar haciendo lo que estoy a punto de hacer? Si durante unos cuantos días seguidos la respuesta es que no, entonces es el momento de cambiar algo.

  • Antes de ir a dormir apunta en un papel una de estas tres caras :-) :-| :-( en función cómo te sientas. Cuando la tendencia te lo pida, para, reflexiona y toma decisiones para cambiar.

Entender que hay que actuar para que las cosas cambien ya que ese ‘luego’ nunca llega.